Las autoras de la guía sobre Educación Infantil y Coeducación, Gemma Torres y Mª del Carmen Arjona, señalan (p. 18) que:
"El instrumento por excelencia de comunicación es el lenguaje y lo utilizamos para delimitar y transmitir las diferencias existentes en nuestra sociedad por razón de sexo. Tanto el lenguaje oral como gestual se utiliza e interpreta de forma diferente según el sexo del bebé.A las niñas se les habla con adjetivos como “preciosa”, “bonita”..., generalmente se abusa de los diminutivos además acompañados con caricias, sonrisas que refuerzan la conducta femenina.A los niños se les habla menos que a las niñas y cuando se hace, se utilizan adjetivos que refuerzan la conducta “viril” que se espera de ellos, “gamberrote”, “tragoncete”. A su vez, el tiempo que las personas dedican al juego infantil es superior con los niños, teniendo como característica dicho juego el ser “más brusco”.
Puede que haya sido habitual, puede que en algunos entornos todavía lo sea, pero entiendo que poco a poco va cambiando. No es infrecuente llamar a los niños "guapísimo" o "la cosa más linda". Creo que depende de muchos factores. Yo no observo a mi alrededor una diferenciación tan radical (y tengo un hijo y dos hijas).
- ¿Crees que lo que afirman las autoras se da en la realidad?
Me parece que durante la infancia, más que en los mensajes, las diferencias se observan en actitudes: juguetes, actividades extraescolares, instrumentos musicales que eligen...
- ¿Qué otros mensajes diferenciados, reforzando estereotipos, señalarías?
Cambios en el lenguaje
En las últimas décadas han surgido cambios en el uso del lenguaje oral y escrito referidos a profesiones femeninas, como por ejemplo jueza. Por otra parte, en el lenguaje escrito, podemos encontrar el uso de @ con el que quien escribe manifiesta su deseo de nombrar a hombres y a mujeres.
Te proponemos responder a estas preguntas:
Creo que el cambio más productivo ha sido el de evitar el genérico masculino y usar los colectivos o las voces duplicadas ("el alumnado" o "los alumnos y las alumnas") o también el cambio en el orden de presentación de los mencionados (la tendencia a ordenar pensando primero en las mujeres, cuando lo habitual venía siendo hombres - mujeres).
- ¿Qué otros cambios aprecias en el uso del lenguaje?
Intento adaptarme, vigilarme y no utilizar un lenguaje sexista. Es difícil, pues el lenguaje es algo que usamos naturalmente, de manera espontánea y sin pensar (lo hemos aprendido así). Pero el mero hecho de reflexionar sobre ello, de intentar no discriminar cuando se habla es ya un gran paso por parte de la sociedad. Queda mucho, pero hay que valorar desde dónde y cuándo hemos empezado.
- ¿Tu propio uso del lenguaje ha cambiado?
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